Surprise Me!

REENCUENTRO - 2025

2025-11-17 0 7 Vimeo

REENCUENTRO Respiramos juntos. Primero eso: poner el mundo en pausa hasta que solo exista tu pecho subiendo y mi pecho cayendo como el vaivén discreto de dos miedos que se reconocen. No hay prisa de videoclip, no hay gimnasia de circo en oferta, no hay catálogo de posturas exóticas para impresionar a nadie. Solo tú, que llegas con tus cansancios como quien deja las llaves y se descalza el alma. Solo yo, que vengo con mis torpezas como un vaso que tiembla pero se ofrece lleno. Nos tocamos despacio como quien aprende Braille en una piel que no conoce. Cada caricia es una promesa de fidelidad y compromiso incierto que seguimos esculpiendo porque la piel nos entiende. No negociamos orgasmos, no firmamos contratos de gemidos. Si llegan, llegan, y si no, igual se nos queda el cuerpo iluminado por dentro como un dormitorio penetrado por el sol cada mañana Que el placer no sea objetivo, sino consecuencia: de haberte mirado sin maquillaje ni en tu cara ni en tu voz ni en tu historia. En la cama no somos atletas ni actores ni maestros de nada: somos dos cicatrices que encuentran su manera de abrazarse. Tu mano en mi nuca no es un truco, es un “estoy aquí”. Mi boca en tu hombro no es una técnica, es un “no te vayas de ti misma mientras vienes conmigo”. Los cuerpos, esos animales que sospechan, van soltando los colmillos cuando notan que no les exigimos récords ni aplausos. Nos movemos lo justo: lo que pide el deseo, no la coreografía. A veces torpes, a veces bellos, a veces simplemente humanos rozando la perfección de no ser perfectos. Y cuando la ola sube —si sube— no gritamos para el público, no fingimos terremotos. Dejamos que tiemble lo que tenga que temblar por dentro, aunque por fuera solo se note un suspiro que se rompe y un silencio que se alarga hasta que el reloj entiende que también debe callarse. Después, no hay retirada estratégica ni huida al baño para recomponer máscaras. Quedarse es el poscoito más sincero: un brazo por debajo, una pierna enredada, el sudor enfriándose como lluvia en la ventana. Te pregunto si estás bien y no es una frase hecha. Me dices que sí y no es educación. Revisamos la noche como quien revisa una carta importante antes de enviarla a la memoria. Hacer el amor así no es un arte mayor ni menor: es apenas dejar que el cuerpo diga lo que la boca no se atrevió a decir en años. Y en medio de nuestra cama quedará flotando una certeza sencilla: si mañana no recordamos cuántas veces, ni en qué postura… permanecerá la memoria de cómo nos sentimos. Porque entonces aquello sí que fue nuestro coito, sí que fue un gran amor. Aquello sí que fue nuestra verdad. Letra y música: Francisco Muñoz-Martin (Francesco di Verona)

Buy Now on CodeCanyon