Es un hecho que la vida no la podemos vivir sin amigos con quien reír, sin un amor a quien cuidar y sin proyectos que cumplir. Los amigos son esa familia que nosotros elegimos, aquella que no tiene obligaciones, solo deseos de compartir. Las buenas amistades; como el amor, logran olvidar el tiempo y crear nuevas unidades de medición como lo son las risas, las tallas (chistes), los vasos llenos (o vacíos), las historias y recuerdos. El tiempo se convierte en algo maleable. Deja su forma estrictamente dura y lineal para convertirse en algo más parecido a la vida. Recuerdo que en el colegio, un amigo tuvo 100% de asistencia en casi toda la media (secundaria). Él decía que, aunque estuviese engripado, iba igual a clases solo para compartir y reirse con nosotros, sus amigos. Creo que algo similar viví con este grupo de amigos que sobrevivió al colegio, a la universidad, a los cambios de barrio y a cualquier inclemencia que una vez cerca de los 30 vamos padeciendo. Vi a cinco amigos detener el tiempo estando juntos, haciendo feliz a todo aquel que estuviese a su alrededor, como a mi, que me sentí como uno más de esta familia. Cochiguaz, Valle del Elqui. Chile. 2015. Videógrafo: Tomás Utillano Contacto: info@tomasutillano.com www.tomasutillano.com www.facebook.com/socialvideophotomaker
