La Península de Valdés, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 1999, es mundialmente reconocida por muchas razones. La belleza de sus paisajes, la inmensa cantidad de fósiles marinos fácilmente visibles sobre las costas y los acantilados, o la gran biodiversidad que habita en los golfos son algunas de ellas. Pero entre los meses de abril y noviembre se desarrolla un evento verdaderamente asombroso: sus aguas se convierten en santuario de una próspera comunidad de ballena franca austral (Euabalena Australis). La facilidad para avistarlas, fotografiarlas y observar su comportamiento ya sea embarcado o desde la costa, hicieron de la zona un lugar ideal para su estudio, permitiendo a los científicos aportar un poco de luz a la historia de uno de los mamíferos más misteriosos del planeta. Steven Johnson, fotógrafo y residente de Puerto Pirámides, dedicó los últimos 20 años de su vida a la tarea de registrar especímenes para su posterior identificación. Él nos cuenta las particularidades de la especie, y como es la vida de estos pacíficos gigantes en las aguas de la península.
