Los forrajeros (mojarras en este caso) arriban masivamente y para evitar ser devorados lo hacen pegados a la costa, donde además por un tema de fricción es más sencillo remontar, es allí donde son acechados por el máximo depredador de agua dulce de Sudamérica, el dorado. Así se vislumbra la importancia de pescar las márgenes de los cursos de agua, no solo la margen opuesta, sino también la más próxima al pescador
