Se trata de un todo un gesto: un grupo de católicos surcoreanos recibió un permiso excepcional para asistir a una misa en la vecina y enemiga histórica Corea del Norte, <br /><br />La ceremonia fue oficiada por un sacerdote de Corea del Sur en un país acusado de no respetar la libertad de religión. <br /><br />Oficialmente, sólo hay cuatro iglesias cristianas en Pyongyang.
