El anuncio de un posible (aunque remoto y probablemente mentiroso) ingreso de Colombia a la OTAN, es en sí mismo la expresión de una actitud soberbia y desafiante del presidente Santos con la región, y en especial con la hermana república de Venezuela. <br /> <br />De otra parte, expresa el juego doble de Santos, que de una parte establece conversaciones con las FARC con miras de buscar un cese al fuego y plantar algunas bases de la paz, y de otra arma al ejército, acrecienta su pie de fuerza, y hace alianzas con organismos guerreristas y de penetración imperial, como la OTAN, o las compañías de seguridad estadounidenses, canadienses, inglesas, israelíes y europeas. <br /> <br />Una estrategia de alianzas supranacionales, que involucran a la derecha continental, con sus gobiernos en el poder, o a las oposiciones al servicio de los intereses imperiales, como es el caso de Venezuela, con Capriles Radonski.
