Los manifestantes antigubernamentales han asaltado este miércoles la sede de la Policía nacional en Bangkok sin encontrar resistencia de las fuerzas de seguridad. <br /><br />El martes sucedió lo mismo en la sede del Gobierno y de la Policía Metropolitana. <br /><br />Una vez dentro, se leyó un comunicado en el que nuevamente se reclamaba la dimisión del Gobierno de la primera ministra, Yingluck Shinawatra, a la que acusan de corrupción y de ser una marioneta de su hermano, Thaksin, exiliado en Dubai en 2006 y desde donde evita una condena de dos años por corrupción. <br /><br />Uno de los líderes de la oposición, el ex viceministro del Interior Thavorn Senniam, también entregó una carta a un representante policial en la que exponían sus quejas por la contundencia con la que la policía se había empleado días atrás, antes de este viraje de 180 grados. <br /><br />Tras estos actos de ocupación simbólica, la retirada, porque mañana toca tregua. Es el día en que el vanagloriado rey de Tailandia Bhumibol Adulyadej cumple 86 años, y nadie quiere darle el disgusto de un país enfrentado. <br /><br />Guardadas las apariencias, el viernes volverán a la carga. <br /><br />La primera ministra ha asegurado que no quiere más violencia, que el Ejército se mantiene neutral y que está dispuesta a sentar en la mesa a académicos, empresarios y líderes opositores para buscar una solución. <br /><br />Pero el líder de la oposición, Suthep Thaugsuban, sigue insistiendo en que dimita y se cree un consejo popular. <br />Algo de lo que no quiere ni oír hablar la primera ministra.<br /><br />El proyecto de la “Ley de Amnistía” es otro de los asuntos espinosos, ya que podría abrir la puerta al retorno al poder del hermano de Yinluck, odiado por la oposición.
