El ingeniero aeronáutico John Parsons también se hizo amigo de los principales escritores de “fantasía” y “ciencia ficción” del área de Los Angeles/Pasadena y entró en una subcultura en la que ninguna idea parecía demasiado loca como para no ser analizada: un mundo donde la ciencia establecida, la ciencia marginal, la pseudociencia, la especulación filosófica, y la imaginación visionaria corrían juntas y libres. No se requiere un salto muy grande, ni entonces ni ahora, para pasar de un mundo Futurista-Fantasioso a uno de Sexo, Drogas y Magiak.
