La historia de las relaciones entre Colombia y los Estados Unidos ha estado marcadas por dos características fundamentales: El afán imperialista norteamericano y la traición de las clases dirigentes colombianas. <br /> <br />Desde la separación de Panamá, iniciando el siglo XX, Colombia empieza a padecer en carne propia la política del “gran garrote” del vecino del norte. <br /> <br />Con las sucesivas políticas norteamericanas de “la diplomacia del dólar” y del nuevo trato del “buen vecino”, que harían de América Latina el patio trasero de los Estados Unidos, Colombia cerró el círculo de dependencia y supeditación a los intereses imperiales. <br /> <br />Desde entonces, las políticas de desarrollo del país han estado marcadas por el endeudamiento con la banca estadounidense y las prioridades determinadas por Washington. <br /> <br />El sometimiento ha surtido efecto y ha truncado las verdaderas posibilidades de desarrollo para el pueblo colombiano. <br /> <br />A lo largo de los años, los movimientos sociales, las comunidades, mediante manifestaciones y luchas populares, le han hecho frente a las políticas de sometimiento de los distintos gobiernos.
