El director de cine Till Schauder presentó durante la última Berlinale su nuevo documental “The Iran Job”.<br /><br />Schauder siguió con su cámara durante un año al jugador de baloncesto afro-americano Kevin Sheppard que en 2008 firmó un contrato para jugar en uno de los equipos de la Superliga de baloncesto de Irán. En ese momento, las relaciones entre Washington y Teherán atravesaban uno de sus peores momentos.<br /><br />Shauder que posee los pasaportes alemán y estadounidense, pidió permiso para rodar pero las autoridades iraníes se lo negaron.<br /><br />“Toda la película fue rodada bajo el sistema de radar iraní, por decirlo de alguna manera. Técnicamente fue muy difícil. No tenía a nadie que se ocupase del sonido, tuve que improvisar mucho pero al final fue positivo porque conseguí acercarme mucho más a los personajes que aparecen en el documental”, explica Schauder. <br /><br />En 2012 Schauder lanzó una campaña de financiación colectiva gracias a la cual consiguió 100.000 dólares para acabar el documental.<br /><br />“Todas las experiencias tanto culturales como sociales, todo fue diferente a cómo nosotros esperábamos, dice. Todo el mundo recibió a Kevin con los brazos abiertos, todo el mundo fue muy amable. Nadie lo hizo sentir diferente por ser negro, nadie tuvo un comportamiento racista con él”.<br /><br />Kevin Sheppard se reunía a menudo con varios amigos iraníes en su casa. Juntos hablaban de todo: de política, de religión y de problemas de género.<br /><br />A Hilda la conoció gracias al baloncesto. En sus conversaciones, Hilda pudo descubrir qué ocurría en otras partes del mundo. Hoy vive en Londres.<br /><br />“Prefiero no hablar mucho de ello. Lo único que puedo decir hoy es que no puedo volver a mi país”, explica Hilda.
