París, 8 abr (EFE).- (Imagen:Jorge Martínez) La fotografía obsesiva del estadounidense Robert Mapplethorpe se cita en París con las ansias por atrapar el movimiento que inspiraron la carrera del escultor francés Auguste Rodin. <br /><br />Al primero le seducía la perfección y el detalle, y a ellos entregó toda su obra; el segundo buscaba inmortalizar la fugacidad del desplazamiento físico. <br /><br />El Museo Rodin de París enfrenta desde hoy estas dos formas de entender el arte a través de una exposición que, pese a la distancia temporal, estética y disciplinar de ambos artistas, demuestra lo similares que fueron sus obras. <br /><br />En los trabajos del norteamericano no hay nada espontáneo, todo está cuidado al milímetro, mientras que el francés atacaba sus piezas de una forma más instintiva y arrebatada. <br /><br />"Llegaron prácticamente al mismo destino por caminos muy diferentes", indica a Efe una de las comisarias de la muestra, Hélene Pinet, al tiempo que subraya "lo importante" que fue para ambos el cuerpo humano como modelo de sus obras. <br /><br />Se trata de trabajos que vibran en medio de una tensión extrema, sostiene Pinet, y "que siempre se quedan al borde de la ruptura o la explosión (...) Ellos mismos acuñaron un lenguaje propio para dedicarse continuamente a desbordarlo". <br /><br />WWW.EFE.COM
