Éxito relativo en el día del desarme voluntario en Bangui, capital de la República Centroafricana. <br /><br />Cerca de doscientas personas han respondido a la llamada en el distrito PK5, el último barrio musulmán de la capital, pero pocos cristianos se han desplazado a entregar las armas, lo que no desanima al Primer Ministro Andre Nzapayeke, que ha impulsado esta iniciativa:<br /><br />“Los que han venido a dejar sus granadas, municiones, voluntariamente sin pedir nada, realmente son personas comprometidas con el proceso de paz y por ello hay que alentarles. Y animo a toda la población a que haga lo mismo.” <br /><br />Esta llamada se dirige a los civiles que se han armado para protegerse de las milicias armadas de ambos campos. Para este ingeniero, esto no resuelve el problema de la violencia en Bangui.<br /><br />“La gente realmente no viene con las armas que escuchamos crepitar en Bangui, asegura Erick Wilibiro Sako. Apenas hay unas pocas granadas y algunas municiones, por lo que realmente nos preguntamos si este procedimiento va a llevar a un desarme real “.<br /><br />Las armas serán destruidas por las misión internacional de paz de la Misca y las fuerzas de la operación francesa Sangaris.