Los puntos calientes en Irak estuvieron este viernes en la ciudad septentrional de Tel Afar y en la refinería de Biyi, la mayor del país. Allí se vivieron encarnizados combates entre los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante y las tropas gubernamentales, que lograron repeler un ataque de los insurgentes en el aeropuerto de Tel Afar. Sin embargo, los rebeldes tomaron una zona al norte de esta ciudad obligando a miles de civiles a abandonar sus hogares. <br /><br />La ofensiva de los yihadistas suníes, iniciada el 9 de junio, ha dejado ya decenas de miles de desplazados. Medio millón de personas habrían huido de Mosul y buscado refugio en el Kurdistán iraquí. <br /><br />Washington insistió este viernes en su mensaje de unidad al primer ministro Nuri al Maliki, al día siguiente de anunciar el envío de 300 asesores militares a Irak, en cuyo despliegue se sigue avanzando. <br /><br />“No puede resolverse a través de una acción militar. Tiene que resolverse a través de los canales diplomáticos y políticos. Este es nuestro mensaje a Obama”, decía un ciudadano iraquí.<br /><br />“Esperábamos una posición así. Las fuerzas estadounidenses tienen el deber de proteger al pueblo iraquí y sus instituciones, conforme a lo estipulado en el Acuerdo Marco Estratégico”, señalaba otro iraquí.<br /><br />El líder espiritual de los chiíes de Irak, el gran ayatolá Ali al Sistani, ha insistido en que los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante deben ser expulsados de Irak, o “todo el mundo lo lamentará mañana”. <br /><br />Voluntarios de todas las edades están respondiendo a su llamamiento. <br /><br />Los seguidores del clérigo radical chií Moqtada al Sadr están listos para el combate, pero también dicen estar listos para luchar contra los estadounidenses.