La comunidad turca de Alemania es la más grande del mundo fuera de su país. De los 2.800.000 turcos que tienen derecho a voto en el extranjero, la mitad viven en tierra germana. Todos los expatriados podrían formar la cuarta ciudad de Turquía; solo los que viven en Alemania serían la séptima. Por ello son un electorado a tener en cuenta de cara a las presidenciales.<br /><br />Durante cuatro días los turcos en Alemania con derecho a voto han tenido oportunidad de emitir su sufragio. El domingo cerraron las urnas, los votos fueron enviados y el mensaje que se desprendía era claro: una alta abstención, del 92%. Sólo 114.000 votaron.<br /><br />Recep Tayyip Erdogan espera que los comicios le sean favorables. Es la primera vez que el jefe del Estado es elegido por sufragio directo y cree que el cargo tendrá desde ahora un plus de legitimidad.<br /><br />Y a la caza de votos el todavía primer ministro se desplazó a Berlín y Colonia, las ciudades con una mayor concentración de comunidad turca, en febrero. En principio con buen cálculo, porque la mayor parte de la emigración, producida en los 60 y los 70, provenía de localidades rurales, más apegadas a sus tradiciones y tendentes a votar al AKP.<br /><br />Aunque su visita a Alemania no estuvo exenta de polémica. Sus declaraciones incendiarias sobre que sus compatriotas debían “integrarse”, pero no “asimilarse” a los valores alemanes escocieron en la clase política y levantaron una gran polvareda social. En ambas ciudades hubo manifestaciones en su contra.<br /><br />Cem Ozdemir, miembro dirigente de los Verdes, es uno de los políticos de origen turco que ha llegado más alto y a la vez uno de los más críticos con el traslado del debate electoral turco a Alemania.<br /><br />Asegura que si desde la administración se le hubiera dado a los turcos que viven en Alemania la nacionalidad (“muchos de ellos se han acomodado aquí”, incide), estos podrían buscar una solución a sus problemas “aquí y no en Turquía o en otro país”. “Es por ello que en lugar de criticar a la primera generación de turcos, deberíamos avanzar en las políticas de integración”, concluye Ozdemir.<br /><br />El Gobierno alemán cambió recientemente la ley de manera que los hijos de emigrantes turcos no tienen que elegir a partir de los 18 y hasta los 23 años qué pasaporte desean conservar, si el alemán, que recibían por nacimiento, o el turco. Ahora les será posible conservar la doble nacionalidad.<br /><br />Tanto los verdes como los socialdemócratas criticaban desde hace una década la ley (se aprobó en el año 2000) por ser, decían, perniciosa para la política de inmigración.
