Me enluto por ti, Mireya, <br />y te rezo esta epopeya. <br /> <br />Mas entrañables provincianas mías: <br />no sospeché alabar vuestro suicidio <br />en las facinerosas tropelías. <br /> <br />Antes de sucumbir al bandolero <br />se amortizaron las sonoras alas <br />que aleteaban en el fiel alero. <br /> <br />Cúspide del teatro pueblerino: <br />en un martirologio de palomas <br />tú las viste volar a su destino. <br /> <br />El novio llorará a su mártir perla <br />y que luego lo mate la nostalgia <br />de no haber acertado a defenderla. <br /> <br />La amó porque tejía, y por su traza <br />de ángel custodio, cual la amó el gatito <br />juguetón con la bola de su hilaza. <br /> <br />¡Pobre novio aldeano! Ya no teje <br />su perla, ya no lee el Oficio Parvol <br />¡El cabriolé del novio va sin eje! <br /> <br />Me enluto por ti, Mireya, <br />y te rezo esta epopeya. <br /> <br />Honorable pajar de la cosecha <br />honorable: tu incendio es la basílica <br />en que se ahoga la virgen deshecha. <br /> <br />¡Morir al fuego, si olían tan bien <br />y tenían un alma como el plúmbago <br />y un guardarropa como un almacén! <br /> <br />Gemirán las cocinas en que antes <br />las Mireyas criollas fueron una <br />bandeja de pozuelos humeantes. <br /> <br />Gime también esta epopeya, escrita <br />a golpes de inocencia, cuando Herodes <br />a un niño de mi pueblo decapita. <br /> <br />Santas de los terruños, cuerpos caros <br />y gratas almas: ved que me he hecho añicos <br />y azul celeste, y luz para rezaros. <br /> <br />Me enluto por ti, Mireya, <br />y te rezo esta epopeya.<br /><br />Ramon Lopez Velarde<br /><br />http://www.poemhunter.com/poem/a-las-provincianas-martires/
