Volvió a reinar el caos para el voto de la diáspora rumana, casi tres millones de personas, unas 875.000 residentes en España.<br /><br />Sucedió en la primera vuelta hasta el punto que dimitió el Ministro de Exteriores, Titus Corlatean, y volvió a suceder en la segunda. Colas interminables ante las embajadas y consulados, mesas electorales insuficientes y mucha tensión, como en París, en dónde la policía tuvo que dispersar a decenas de rumanos que todavía esperaban su turno al cierre de las urnas.<br /><br />Algunos ciudadanos tuvieron que esperar hasta doce horas para poder votar. Idéntica situación se vivió en Berlín: “Organizar las elecciones es una responsabilidad del Gobierno. Después de los incidentes de la primera vuelta, no han hecho nada para remediar la situación, han vuelto a repetir los mismos errores”, comentó una residente rumana en Alemania.<br /><br />Si en la primera vuelta, solamente 161.000 residentes en el extranjero pudieron acudir a la urnas, se calcula que el domingo ejercieron su derecho al voto unas 476.000 personas.<br /><br />Un voto fundamental para la victoria de Iohannis porque se estima que un 80 por ciento votaron a favor del candidato del Partido Nacional Liberal (PNL), el nuevo presidente de Rumanía.