Las calles de la ciudad estadounidense de Ferguson se han inflamado tras la no imputación de un policía blanco que mató a un joven negro. <br /><br />Un gran jurado, compuesto por nueve blancos y tres afroamericanos, decidió, tras escuchar a 60 testigos, dejar en libertad sin cargos al agente Darren Wilson. <br /><br />La indignación se apoderó de esta localidad de 20.000 habitantes, de las afueras de San Luis, con mayoría de vecinos negros.<br /><br />La familia de la víctima dijo estar “profundamente decepcionada”, a la vez que hizo un llamamiento a la calma, al que se unió el presidente Barack Obama. <br /><br />“Ante todo somos una nación construida sobre la ley y tenemos que aceptar la decisión que ha tomado hoy el gran jurado. Hay estadounidenses que estarán de acuerdo y otros que están profundamente decepcionados, incluso enfadados. Es una reacción comprensible. Pero me uno a la familia de Michael en su llamamiento a que, quienes protesten contra esta decisión, lo hagan de manera pacífica”, ha declarado el presidente estadounidense, Barack Obama. <br /><br />La cólera de los habitantes de Ferguson se tradujo en edificios y coches incendiados, tiendas destrozadas, saqueos y enfrentamientos entre manifestantes y policías. <br /><br />Michael Brown tenía 18 años e iba desarmado cuando recibió doce disparos del agente Wilson, el pasado agosto. De haber sido imputado, el policía podría haberse enfrentado desde a cuatro años de cárcel, por homicidio involuntario, hasta a cadena perpetua o pena de muerte por asesinato en primer grado. <br /><br />La investigación federal abierta tras el suceso continúa abierta.