Los manifestantes guardaron 9 minutos de silencio, uno por cada feligrés asesinado el pasado miércoles en una iglesia metodista de Carolina del Sur. <br /><br /> El crimen racista, uno de los peores de la historia reciente de Estados Unidos, ha reabierto el debate sobre el control de las armas en un país donde el derecho a poseerlas está protegido constitucionalmente.<br /><br /> Dylann Roof, detenido el jueves, había recibido un arma en abril pasado como regalo de cumpleaños. El joven, acusado de nueve cargos de asesinato y uno de posesión de armas, perpetró la matanza con la intención confesa de emprender una “guerra racial”. Las autoridades investigan un sitio web atribuido a Roof en el que aparece un manifiesto racista y fotos suyas.<br /><br /> El tiroteo ha conmocionado a los estadounidenses y avivado las tensiones raciales latentes en Estados Unidos.