El guardapolvo blanco opaca el brillo de sus canas, largas como las tenía Einstein. Un jueves cualquiera, entre clase y clase, el profesor Modesto Edilberto Montoya Zavaleta, magíster en Física, aprovecha para unir variables y concluir por qué está ahí, en medio de uno de los laboratorios de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Busca la raíz de su vocación y la encuentra en su pasado.
