Toneladas de carne de cerdo reducidas a cenizas. Es la consecuencia del nuevo decreto que el Gobierno ruso ha promulgado para impedir que los alimentos occidentales se salten el embargo y entren en los hogares.<br /><br /> Solo el jueves las autoridades rusas destruyeron 319 toneladas de productos agrícolas como manzanas, tomates o queso. Una decisión que ha indignado a parte de la sociedad rusa, que exige que se retire el decreto y que se reparta la comida entre la población más desfavorecida.<br /><br /> “Estoy en contra de la destrucción de comida importada porque los productores rusos todavía no pueden producir comida de buena calidad”, decía una vecina de Moscú.<br /><br /> “Creo que la gente tendría que ser patriota y que toda nuestra comida fuera producida aquí. Tenemos mucha comida hecha en Rusia y muchos productos que crecen en nuestro país”, añadía otra. <br /><br /> Más de 300.000 personas han firmado una petición en Internet para que el Gobierno dé marcha atrás pero el presidente ruso Vladímir Putin ha hecho oído
