La situación está bajo control. Es la asombrosa conclusión del gobierno chino, que este lunes experimentaba con pollos y conejos en la provincia de Tianjin, para demostrarle a la población que el almacén que explotó el pasado día 12 con toneladas de productos químicos en su interior no representa un riesgo para la salud. Es más, la versión oficial asegura que el índice de contaminación se ha reducido considerablemente en los últimos días. <br /><br /> “A juzgar por los resultados de las muestras recogidas”, explica el director del Centro de Emergencias chino, Tian Weiyong. “los niveles de contaminación del aire en la zona siniestrada son controlables. Y aquellos de las zonas limítrofes no han excedido los estándares nacionales”. <br /><br /> Sin embargo, la imagen de la desembocadura del río Hai, con miles de peces muertos a seis kilómetros del epicentro de la explosión, ha hecho saltar todas las alarmas. Los residentes de la zona siniestrada se niegan a regresar a sus hogares y exigen que el gobierno les
