El Gobierno alemán espera recibir a lo largo de este año 800.000 inmigrantes. Pero hay un problema: la falta de infraestructuras, como en este campo de refugiados de Friedland.<br /><br /> “No tenemos dónde ir, dónde dormir. Ayer dormimos en el comedor, algunos fuera, otros en el pasillo. Simplemente no hay espacio, está todo lleno de gente”, decía un joven.<br /><br /> El Protocolo de Dublín, firmado en 1990, obliga a los refugiados a solicitar asilo al país europeo al que llegaron. <br /><br /> Pero a crisis migratoria ha provocado el desbordamiento de los centros de refugiados. Este de Friedland tiene capacidad para 700 personas y acoge a 3.000.<br /><br /> El alcalde de Friedland, Andreas Friedrich, comentaba al ministro alemán del Interior, Thomas de Mazière, durante su visita a las instalaciones la preocupación de los vecinos.<br /><br /> “Los ciudadanos de Friedland saben lo que es integración y dar la bienvenida a una cultura. Pero también le piden no sobrepasar los límites, piden la creación urgente de más infraestructuras. E