Los jóvenes, de entre 16 y 17 años y de nacionalidad afgana, se encontraban hacinados en su interior y corrían el riesgo de morir por asfixia.<br /><br /> La policía austríaca descubrió el vehículo el lunes por la noche en uno de los controles destinados a evitar el tráfico de personas.<br /><br /> “La escena era horrible. Estaban sentados unos encima de otros, tumbados encima de los otros y no tenían posibilidad de abrir la puerta desde dentro. Las puertas y las ventanas habían sido soldadas, las ventanas tenían barrotes. Estas personas no hubieran podido liberarse ellos solos”, dijo el portavoz de la Policía de Viena, Thomas Keiblinger.<br /><br /> El conductor, un hombre de nacionalidad rumana, fue detenido gracias a un perro de la policía.<br /><br /> “El conductor saltó de la furgoneta y salió corriendo. La policía le siguió y disparó varias veces, pero el hombre consiguió escapar. Entonces, una policía envió a su perro entrenado a que le buscara y le encontró. Este hombre rumano de 30 años fue arrestado tras oponer una
