BOGOTÁ <br /> <br />Con plena seguridad te alumbra una buena estrella: <br />Fuiste engendrada por uno de los pocos letrados <br />que pisaron esta tierra <br />después de remontar las novedosas aguas <br />del Río Grande de la Magdalena <br />y coronar el encumbrado Valle de los Alcázares. <br />Numerosos avatares sufridos posteriormente, <br />como es común a las obras perdurables, <br />no han mellado tu carisma ni tu presencia de ánimo. <br /> <br />En tiempos de la Conquista y la Colonia, <br />igual que en los de vida republicana, <br />venciste a ineptos de todos los calibres <br />y a políticos de dura dentellada <br />que quisieron dañarte en distintas ocasiones. <br /> <br />Ni Sámano y Morillo pudieron doblegarte. <br /> <br />Apuntalas el cielo con tus pechos <br />demostrando en esa forma tu fuerza inagotable <br />a los áulicos vigías de tantos años violentos. <br />Alimentas como una joven nodriza, <br />la virgen que hace mucho te espera en Guadalupe <br />y al milagroso Señor de Monserrate. <br /> <br />Por algo el precursor de la unión americana, <br />prefirió para sus sueños tus frescos alrededores, <br />sellando en tu planicie sus amores con Manuela. <br /> <br />Que se abran para mí todas tus puertas <br />como una vez lo hicieron para el Libertador. <br />No rechaces al poeta que canta en tono arcaico <br />las herrumbrosas hazañas de tu historia. <br />Hoy tus calles tienen hambre y sed de mí <br />como yo de tus encantos nauseabundos.
