MAR SALADO <br /> <br />Menia y Fenia, esclavas gigantescas, <br />admiradas en Suecia y Dinamarca, <br />movieron unas piedras tan pesadas, <br />que ningún ejército de bárbaros guerreros <br />había hecho girar hasta el momento. <br /> <br />Molieron y molieron para el soberano <br />mientras cantaban incansablemente: <br />¡Paz y prosperidad! <br />¡Paz y prosperidad! <br />¡Paz y prosperidad! <br />Así los cofres del fúlgido palacio <br />quedaron llenos de lo conquistado. <br /> <br />Como la avaricia del rey era infinita <br />y fue insuficiente lo que le ofrecieron, <br />ellas se vengaron cambiando la canción <br />por otra que hablaba de tropas invasoras <br />cuando el tirano les vetó el descanso. <br /> <br />Mientras surtía el hechizo sus efectos, <br />los daneses continuaron en su sueño <br />hasta ser asaltados por vikingos <br />que capturaron a las dos mujeres, <br />ordenándoles moler constantemente <br />lo que más se cotizara en el mercado. <br /> <br />Ellas molieron sal de tal manera <br />que el barco zozobró cuando viajaba <br />de regreso a su punto de partida. <br />Así, desde un pasado histórico, <br />esos bultos tragados por el mar <br />hacen que las aguas tengan siempre <br />en sus entrañas un sabor salino.
