20 <br /> <br />Eres nombrada en los poemas rúnicos <br />que se refieren a la especie humana, <br />porque tu nombre: Mannaz o Manu <br />es lo que en verdad te identifica <br />y te distingue de los otros dioses. <br /> <br />Concedes atributos celestiales <br />y empeños de adoración que surgen <br />en el alma del hombre hacia lo eterno. <br /> <br />Como insignia de la torva especie <br />te encuentras en lugar no relevante <br />según dicen los apóstoles paganos, <br />pues aquélla no es el eje de la vida <br />ni camino que conduce al infinito <br />por abruptas montañas filosóficas, <br />disfrazadas, para bien, con la poética <br />y otros cuantos asuntos primordiales <br />que presentan tolerable la existencia. <br /> <br />A ti puedo pedirte el desarrollo <br />de mi menguada condición mental, <br />para ver con claridad el horizonte <br />que bordea los piélagos del alma, <br />mantener conexión con los anhelos <br />y necesidades de mi frágil cuerpo, <br />sin negarme a mirarlos como son. <br /> <br />La posición bajo la cual te invoco <br />es parado, con brazos muy en alto, <br />emplazados por delante de la cara <br />o hacia los lados de mi chumacera, <br />con los codos doblados justamente, <br />mientras las piernas permanecen juntas.
