VIGÉSIMO YO <br /> <br />Hilé tapetes para los reyes de Lidia, <br />hasta que un día me enfrenté con Atenea <br />cuando tejía el atuendo de los dioses. <br />Me invitó a desistir, y yo, ¡torpe mortal!, <br />no quise aprovechar la oferta. <br /> <br />Viendo mis dedos a más velocidad <br />y acabando primero la tarea, <br />me convirtió en arácnido, <br />obligándome a tejer por siempre <br />con hilos de mi propio cuerpo. <br /> <br />Hago telas que admiran los humanos, <br />quienes me dan el nombre Aracne <br />o dama superior de las arañas, <br />algo aceptado sin ningún reparo <br />en diferentes lugares de la Tierra.
