VIGESIMOSÉPTIMO YO <br /> <br />Soy el alma de los vegetales, <br />fuerza y poder de múltiples criaturas, <br />y a través de mis hechizos pronostico <br />cosas ciertas, falsas y aterradoras. <br /> <br />Observo y pienso de manera filosófica, <br />aunque proclive a las perversidades. <br />De mi larga existencia y conocimiento <br />doy cuenta a los amantes que cavilan <br />sobre el motivo de sus ansiedades. <br /> <br />Al invadirme la esencia de los olmos <br />los cazadores consultan mi follaje <br />recibiendo respuestas enigmáticas: <br />Cuando el viento agita mis ramas al oeste, <br />el ciervo desafiará tus flechas. <br />Cuando los vientos del este <br />hagan volar las hojas alrededor de tus pies, <br />busca conejos peludos para mejorar tu cena. <br /> <br />En Togo, un nativo se salvó del hambre <br />cuando adobó sus guisos con mis hojas. <br />En Irlanda soy un vegetal voluble <br />que anuncia los tesoros escondidos <br />con suspiros, murmullos y gruñidos. <br /> <br />Si encarno en árboles longevos <br />me expreso con mayor profundidad; <br />en arbustos delgados y pequeños <br />mi sonido es un eco femenino, <br />queriendo decir que hay nuevo espíritu <br />en los centros cargados de poder.
