Madrid, 26 abr (efesalud.com). La psicóloga clínica, Miren Larrazabal Murillo, pulsa el clic de nuestro instinto erótico para sugerirnos desde la cama de su dormitorio que las relaciones de pareja se regeneran o mejoran si cuidamos el ambiente que nos rodea con detalles de sensualidad: temperatura agradable, sábanas algodonadas, flores impetuosas, fragancias de romance, algo de música envolvente y, sobre todo, una iluminación atenuada al gusto del dúo amoroso, que destaque los cuerpos desnudos o despierte la imaginación. <br /> <br />Para Miren "la luz puede ser un factor decisivo cuando entra en juego el erotismo. Muchas personas se mueven con habilidad en la oscuridad profunda del edredón; sin embargo, otras tantas prefieren hacer el amor para ser vistos o admirar la belleza corporal de su pareja, favoreciendo una creatividad sexual exterior". <br /> <br />La erótica de la mirada se acomoda entre las parejas que gozan al ver la excitación facial de su media naranja, de contemplar su cuerpo desnudo, de verse a sí mismo en un espejo dispuesto en el mejor ángulo voyerista, de sentirse observado durante la excitación más manual o en el juego del sugerente estriptís. <br /> <br />"Quienes se muestran orgullosos de mostrar su cuerpo y mantienen una relación de gran confianza con su pareja sexual, son capaces de disfrutar admirando y estimulando zonas erógenas sin ningún tipo de pudor", afirma la sexóloga. <br /> <br />La mayoría de las parejas gustan del tacto, del sabor o de los olores corporales, y suelen dar rienda suelta a la imaginación, muchas veces estimulada por los sugerentes gemidos; pero hay quienes esconden su cuerpo por timidez o cierta vergüenza, especialmente si se encuentran en fases iniciales de una relación. <br /> <br />"Algunos esgrimen razones poderosas o insalvables y un buen número se atiene a sus convicciones morales o a sus miedos sexuales. La excitación corre a cargo de lo que se adivina. Los amantes se buscan con las caricias o los labios, favoreciendo un encuentro amoroso más pausado, donde se retrasa la estimulación directa de los genitales", señala. <br /> <br />Sin la luz se esconden mejor los que no están contentos con sus propias curvas o con sus 'defectillos' naturales. Se entregan al otro sin sentirse evaluados por el atractivo físico. Detrás de las tinieblas se ocultan los complejos y la baja autoestima. <br /> <br />La oscuridad también sirve de escenario para las disfunciones sexuales, ya sea para retrasar gestos y miradas inevitables o para resolver el problema sin las prisas del orgasmo, disminuyendo la ansiedad anticipatoria que padecen los hombres o reduciendo la inhibición de las mujeres al sentirse examinadas durante el coito. <br /> <br />Sin luz o bajo la luz del sol en primavera, de la luna llena en verano, de la luz de una farola en otoño o de una vela violeta en invierno, lo importante es conocerse a uno mismo y saber por qué y para qué utilizamos nuestros sentidos. "Sean cuales sean los motivos, lo inteligente es dar y recibir amor", se regocija Miren Larrazabal. <br /> <br />MÁS VÍDEOS Y REPORTAJES: http://www.efesalud.com/
