La calma reinará en la 12ª etapa antes de la gran tempestad y el primer bloque de montañas que tendrán los corredores por delante. Una etapa de 182 km entre Noale y Bibione totalmente preparada para los sprinters, en la que será una de las últimas oportunidades de poder encontrar una victoria en el Giro de Italia, que ya empezará más a mirar hacia arriba que otra cosa.
