Matthew ya no es un huracán, pero sigue siendo la pesadilla que quita el sueño a millones estadounidenses. Debilitado hasta la categoría de ciclón post tropical, los efectos del viento y de las fuertes lluvias que le acompañan son devastadores.<br /><br /> En el paisaje de desolación que ha dibujado a su paso por Florida, Georgia y Carolina del Sur ha dejado al menos once muertos y decenas de miles de desplazados. Numerosas localidades están con el agua al cuello y unos dos millones de hogares se han quedado sin suministro eléctrico. <br /><br /> Matthew se dirige lentamente hacia Carolina del Norte. Las autoridades locales han pedido a la población que no baje la guardia, que permanezca en sus casas o refugios y se mantenga alejada de las autopistas.<br />
