El bombardeo en Afganistán con el proyectil GBU-43, apodado la "madre de todas las bombas", ha acabado con una base estratégica del Estado Islámico (EI) y la vida de al menos 36 de sus miembros, aunque autoridades locales en la provincia de Nangarhar hablan ya de al menos 92 muertos. <br />Nicholson, también máximo responsable de la misión de la OTAN en el país explicó que el objetivo era acabar con un complejo de túneles, cuevas y búnkeres en el distrito Achin de Nangarhar, que el EI utilizaba como una base de operaciones. <br />En ese contexto, dijo Nicholson, la bomba, de 10 toneladas, se presentaba como "un arma efectiva" para acabar con un "gran obstáculo" en la lucha contra el grupo yihadista en Afganistán. <br />Nicholson mantuvo que hasta el momento se han contabilizado 36 muertos en el ataque y subrayó, como ha venido informando el Ejecutivo de Ashraf Gani, que no se han producido bajas civiles. <br />El portavoz del Ministerio de Defensa afgano, Dawlat Waziri, precisó en la misma rueda de prensa que solo una familia vivía en las cercanías del lugar del bombardeo y que había sido evacuada ayer, pocas horas antes de la acción militar.
