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El hambre en Guatemala sabe a tortillas

2017-05-26 38 Dailymotion

Lomas de Oquén (Guatemala), xx mar (EFE).- Maíz, agua y sal. El hambre en Guatemala sabe a eso, a tortillas con sal. Es lo único que la decena de menores que habitan la finca El Caserío, en las áridas laderas del oriente del país, se llevan a la boca cada día a causa de una sequía que parece no tener fin.<br />Apenas 400 calorías para alimentar unos cuerpos enflaquecidos hasta hincharse que deambulan bajo un sol que hace cuatro años venció a las nubes. Desde que no llueve, los niños han dejado de imaginar. El hambre les ha robado la capacidad de soñar.<br />La aldea de Lomas de Oquén se esconde tras una decena de caminos de piedras blancas que serpentean entre las montañas del departamento de Chiquimula, en pleno Corredor Seco centroamericano.<br />En esa corredor, que abarca sobre todo territorios de Guatemala y Honduras, 3,5 millones de personas enfrentan una situación dramática debido a las consecuencias una sequía agudizada desde 2015 por el fenómeno climático de El Niño.<br />Naciones Unidas ha lanzado un Plan de Respuesta Humanitaria de 12 meses, con el fin de ayudar a sus socios en esos países y a los gobiernos a prestar asistencia alimentaria, cuidado de la salud, agua y saneamiento, nutrición y recuperación de medios de vida de los damnificados.<br />En Lomas de Oquén, la aldea donde está enclavado El Caserío, viven 117 familias. Son 447 habitantes y todos tienen hambre.<br />Siempre han tenido hambre. Las tierras arenosas de las montañas sólo ofrecen maíz y frijoles. Antes, cuando el invierno aún no había sido secuestrado, doña Leopolda cultivaba también tomates y patatas. "Ahora no se dan", dice mientras busca una sombra bajo la veranesca, el único de los rosales que resiste.<br />Hace cuatro años, en un mes de mayo, "la lluvia empezó a fallar". "Debería llover de mayo a septiembre, pero si cae algo no es antes de junio", relata Alejandro, un jornalero de 47 años con 6 hijos a su cargo.<br />Hoy el pueblo apenas registra 200 milímetros de agua, cuando necesitaría alrededor de 380 milímetros. Sin lluvia no hay cosecha y sin cosecha Doña Leopolda no tiene con que alimentar a su familia. Hasta las gallinas y los chompitos, como conocen aquí a los pavos, son tan huesudos que no sirven para el caldo.<br />IMÁGENES DE ENERO Y JULIO DE 2016 <br /><br />Información realizada entre la agencia EFE y Unicef que sirve de apoyo a la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017 que se celebra desde el 22 al 26 de mayo en Cancún México)<br /> Palabras clave: efe,unicef,mexicogp2017,switch2sendai,reduccion,riesgos,desastres

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