El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, mantuvo este martes su primera reunión en el Despacho Oval con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. <br /> <br />El mandatario español ha viajado a Washington con el propósito de reforzar la confianza mutua y consolidar la cotización como aliados con la Administración estadounidense en un buen momento de la relación bilateral. <br /> <br />En la rueda de prensa posterior al encuentro, junto a su anfitrión, Rajoy se refirió a la lucha coordinada de los dos países contra el terrorismo, a la búsqueda de una solución a la situación en Venezuela; así como al apoyo del Gobierno español a las sanciones contra Corea del Norte fijadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. <br /> <br />Aunque según se había informado el tema de Cataluña no estaba formalmente incluido en la agenda, ambos presidentes tuvieron que responder a las preguntas de los medios sobre el referéndum del 1 de octubre. Rajoy lo calificó de disparate, mientras Trump consideró que España debería permanecer unida. <br /> <br />Jesús Mesa Montero, politólogo, cree que “Rajoy ha buscado en Washington la foto que le dé soporte a su Gobierno” y advierte sobre la llamativa postura de España, según recuerda, “el único país europeo que ha tomado medidas contra Corea del Norte”. <br /> <br />Fernando González, historiador y analista político, considera que el encuentro de Rajoy y Trump “evidencia las excelentes relaciones con EE.UU. desde hace varios años” y además deja claro que “el desafío soberanista no cuenta con apoyo internacional”. <br /> <br />Jesús Herrero Poza, politólogo y consultor político, subraya que “con quien verdaderamente Rajoy debería reunirse es con Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Cataluña” y sentencia: “Rajoy agacha las orejas delante del presidente Trump”. <br /> <br />Javier Arias-Borque, periodista y analista internacional, enfatiza que “los nacionalismos y los populismos son el gran peligro para las sociedades democráticas. Nada que negociar con la Generalitat” y además remarca: “Me maravilla que se diga que España no debe hablar con la primera potencia y sí con otros de principios democráticos cuestionables, como Venezuela”.
