Las campañas cerraban las puertas poco a poco. Hasta en sus más escondidos ostugos y apartados vericuetos (grandes palabras), la vida pública avanzaba rumbo al día de la elección. Se sabe, Liópez barre la escalera de arriba hacía abajo; ciertamente Gamés barre las escalera de abajo hacia arriba, pero es una deformación profesional. En Hermosillo, Liópez invocó al héroe del priismo, Luis Donaldo Colosio, y juró en su memoria. Rayos y centellas, Liópez ha jurado por uno de los más conspicuos integrantes de la mafia del poder. ¿O vamos a cambiar la historia? ¿No era Colosio el hombre de Carlos Salinas? ¿Hay un médico entre ustedes? Un juramento en la memoria de Colosio: “Juro ante la memoria de Colosio que voy a responderle al pueblo de Hermosillo (…) ¡Viva Colosio!”. Acompañaba a Liópez el señor Alfonso Durazo, colaborador cercano de Colosio y funcionario del gobierno de Vicente Fox. La rueda de la fortuna y la rueda del infortunio: “Meade ha llevado a México a una estafa maestra, Anaya ha destruido a su propio partido y El Bronco ha demostrado que es un comediante de dos chistes”. Pas mal, para que más que la verdad, Durazo ha dicho algo interesante.
