<p>Decenas de miles de huérfanos abarrotan el centro de Varsovia, porque ese sentimiento, el de orfandad, lo comparte la mayoría agolpada a la entrada del palacio presidencial. Muchos se preguntan que será ahora de ellos.&nbsp; El desconsuelo es casi general. Al dolor sólo lo supera hoy en Polonia el sentimiento patriótico, la prueba es la venta de miles de banderas que han acabado con los excedentes.&nbsp; ¿Por qué?, se preguntan muchos, había tantas personalidades juntas en un mismo vuelo.&nbsp; Ese riesgo no se debería repetir en el futuro, dice un ciudadano. El Gobierno ahora se lo plantea. Pero de momento Polonia vive su presente, honrar y rezar a sus muertos. &nbsp;</p>
