Se aprovechaban de enfermos y familiares ofreciéndoles una supuesta cura frente al cáncer. Con ella llegaron a estafar más de 600.000 euros, transferencias que iban destinadas a una fundación y que aparecían como donaciones. El gancho era su condición profesional de investigadores universitarios. <br />Activos en las redes sociales, también las utilizaron para recaudar fondos. Se lucraron hasta de la férrea lucha de Nacho Hurtado y de la campaña con la que sus amigos consiguieron que Bruce Springsteen le dedicara una canción. Pero el placebo no sirvió y finalmente el joven, víctima de la estafa, falleció a causa de un tumor cerebral.
