El fervor religioso pone a millones de personas a sus pies. Pero a pocos metros del santuario lo espiritual deja paso a lo material.<br />"Esto parece Benidorm", comenta una peregrina. <br />Las tiendas de souvenirs hacen su agosto todo el año. "Todos estos comercios no me gustan", asegura esta mujer. <br />Y al Papa tampoco, aunque muchos fieles estén acostumbrados."Ocurre en todas partes", apunta un peregrino.<br />A precios muy elevados se compran rosarios, medallas, llaveros con caras de santos y sobre todo velas. <br />El Pontífice pide más espiritualidad, pero algunas peregrinas le recuerdan que mire antes hacia El Vaticano. <br />Los comerciantes prefieren no opinar sobre los grandes beneficios del turismo de la fe.
