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Mi vida con trastorno bipolar

2019-10-01 21 Dailymotion

★ Suscríbete a ASÍ ES LA VIDA: http://bit.ly/2rH5mEv<br /><br />Él es Daniel, y tiene tres personalidades. Una de ellas es Daniel normal, el que hablará ahora mismo. Otra es Daniel deprimido. Y la tercera es Daniel, el maníaco. Las tres combinadas lo convierten en un paciente con trastorno bipolar I, también conocido como trastorno maníaco-depresivo.<br /><br />Cuando las personas oyen esas tres palabras, trastorno maníaco-depresivo, se imaginan de inmediato a un psicópata de una película de terror caminando con un machete y asesinando a cualquier persona que ve. Es gracioso, no podrían estar más alejadas de la realidad. La única persona que alguien con este trastorno puede lastimar es a sí mismo, debido a los episodios de depresión que se extienden durante períodos muy largos y quitan toda la esperanza. <br /><br />A los 14, Daniel tuvo su primer episodio depresivo prolongado. Comenzó en noviembre. Al principio creyó que sería la típica melancolía de noviembre y que se iría con el tiempo. No fue así. Empeoró y empeoró. Estaba seguro de que la Navidad arreglaría todo, ya que era su momento favorito del año. Una vez más, se equivocó. Se sentía como si alguien hubiera apagado todos los colores del mundo y viviera en blanco y negro. Nada le traía alegría, nada le daba placer ni lo motivaba. En un punto, no solo tenía problemas para ir a la escuela, sino que tampoco podía salir de la cama. <br /><br />Obviamente, sus padres se preocuparon mucho. Lo sacaron de la cama y lo llevaron al doctor, que lo diagnosticó con depresión clínica. Ellos tomaron la decisión acertada: nunca se sabe qué puede ocurrir si no te ocupas de una persona deprimida. El doctor le recetó antidepresivos. No funcionaron al 100 %, pero redujeron un poco su malestar, lo cual fue un enorme alivio.<br /><br />En abril, la depresión se fue. Tenía la esperanza de que fuera solo eso, un extraño episodio que no se repetiría. Regresó a su vida normal y comenzó a olvidar el horror al que había sobrevivido, hasta que un día comenzó su episodio maníaco. Y lo que ocurrió fue muy peculiar. Cada persona vive su manía de una manera distinta. Algunos gastan dinero sin restricciones, otros van a fiestas todo el día. Ni siquiera te das cuenta de que las cosas cambian. Recibes una dosis de energía incontrolable y quieres descargarla de alguna manera. Sientes que eres un superhumano capaz de lo que sea.<br /><br />Daniel no se dio cuenta de que le ocurría algo malo. En su caso, no quería hacer nada extraño ni peligroso, sino que comenzó a ver SEÑALES en todas partes. Por favor, no se rían. Puede que suene ridículo, pero cuando eres un maníaco no razonas bien. Daniel notaba señales de una conspiración mundial claramente visible, sin importar dónde buscara. Si, por ejemplo, conversaba con su vecino, sentía que había algo muy sospechoso en él. Luego iba a la biblioteca, investigaba un poco en Internet y se daba cuenta de que en su discurso había una clara referencia a algunas teorías conspi

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