La práctica, que se está convirtiendo en tendencia en los centros exquisitos del mundo, se realiza con un vapor que se encuentra a -160 grados, a través de un tanque de nitrógeno líquido en forma de vapor, tal y como explica 'The Sun'.<br /><br />El repentino descenso de temperatura estimula los receptores de los genitales, lo que implica un mayor flujo sanguíneo en la zona. Así se produce la liberación de endorfinas y por ello se puede llegar a tener un mayor deseo sexual.<br /><br />El spa que lo realiza ha explicado que "mientras que la piel sigue sintiendo la congelación, el cuerpo envía señales al cerebro.<br /><br />Mensajes que dicen que si los tejidos están dañados, hay que repararlos".<br /><br />Además, ha asegurado que "el aumento del nivel de endorfinas genera que la zona genital esté más juvenil, clara y con mejor aspecto gracias al colágeno".
