Buenos días, señor Briggs.<br />El general Domínguez, el dictador de Santa Costa, tiene su cuartel general en el Hotel Nacional.<br />Hemos sabido que dos cabezas nucleares, proporcionadas a Santa Costa por una potencia enemiga, se guardan en la cámara acorazada del hotel y que su uso es inminente.<br />Señor Briggs, su misión, si la acepta, consistiría en llevarse los artefactos nucleares de Santa Costa<br />Como siempre tiene carta blanca en cuanto al método y al personal, pero, por supuesto, si usted o algún miembro de su equipo resulta capturado o muerto, el ministro tendrá que negar cualquier conocimiento de sus acciones.<br />Como es habitual está grabación se destruirá un minuto después de la ruptura del sello.<br />Espero que vuelva con nosotros, Dan. Ha pasado mucho tiempo.
