<p><b>“No soy feliz”: así de clara ha sido la artista <br />estadounidense tras relatar la prisión en la que se ha convertido su día a día <br />bajo la tutela de su padre. Desde 2008, la vida de Britney Spears ha dado un cambio <br />radical. La justicia norteamericana aceptó que su padre se convirtiese en su tutor <br />legal y desde entonces la cantante vive en una situación que ella retrató como <br />una especie de secuestro del que se beneficia su familia. Durante su intervención en el juicio, Spears relató algunos episodios <br />terribles, como que tiene un DIU que le impide tener un bebé y no le permiten <br />quitárselo, o que durante una época tuvo una medicación tan alta que se sentía <br />drogada e incapaz de mantener una conversación, pero que la obligaban a acudir <br />a los ensayos. Britney Spears asegura que le gustaría demandar a su familia y compartir su <br />historia con el mundo, algo que apoyan sus fans desde el movimiento <br />#FreeBritney.</b></p> <br /> <br /><br><br>