La jornada la abrió la presidenta de Accenture en España y Portugal, Mercedes Oblanca, que realizó un balance sobre la situación y desafíos que encara el sector. "Se encuentra, como muchos otros, en un momento de altísima complejidad y altísima incertidumbre", indicó. Un estudio de Accenture estima, precisamente, que el índice global de disrupción se ha disparado en un 200% en los últimos cinco años como resultado de la convergencia de distintos factores macroeconómicos, geopolíticos, tecnológicos y sociales, y esta situación apuntó que "está generando un periodo prolongado de inestabilidad y de volatilidad en los mercados que supone un alto riesgo para para la banca".<br /><br />Además deben lidiar esta situación junto al escenario de tipos de interés, la existencia de una estructura de costes que continúa siendo "elevada" y "rígida" que precisan gestionar cuando "las presiones regulatorias son cada vez más fuertes, limitando cada vez más la flexibilidad", "la confianza de los clientes está bajando" y demandan nuevos productos y servicios, con una atención personalizada, y la irrupción de nuevos jugadores muy tecnológicos. "Por el contrario, la mayor parte de los bancos se encuentran todavía con una falta de capacidades y de liderazgo necesario para aprovechar estos avances tecnológicos", avisó.
