El ‘affaire’ Koldo es típico del PSOE y rememora lo peor de casos como el de los EREs y el del Tito Berni.<br />La parte chusca son los puticlubs. La mollar, el dinero público. La estremecedora, los contactos oficiales.<br />Es una tomadura de pelo pretender -como hacen a toda prisa El País, Cadena SER, TVE y los periodistas del pesebre monclovita- que un matón de discoteca, con menos cultura que un balón de fútbol, organizó una trama capaz de obligar a dos Ministerios y a un gobierno autonómico a entregar más de 50 millones de euros a una empresa de chichinabo, que hasta la fecha factura cero.<br />Koldo, sin el teléfono de Abalos y las fotos con Sánchez, por mucho que agitará su curriculum como consejero de RENFE y porteador de misteriosas maletas la noche que su jefe acudieron presuroso al Aeropuerto de Barajas a entrevistarse con la chavista Delcy Rodríguez, no era nadie.<br />Un tipo así no consigue por si solo que se abran puertas del máximo rango, ni que le apañen contratos formidables dos ministros del Gobierno Frankenstein y una presidenta autonómica catalanista.<br />La empresa tapadera de Koldo vendió mascarillas a un precio diez veces superior al real, siendo su patrón Abalos, el ministro encargado de supervisar la compra del material sanitario.<br />No voy a decir que Sánchez estaba al tanto de todo y que por eso, sin explicación alguna, purgó como ministro a Abalos y como secretario de organización del PSOE.<br />No lo voy a decir, pero coincidirán conmigo en que huele fatal, máxime cuando apenas destituirlo lo renovó como diputado socialista.<br />Es puro sentido común que detrás del ‘macarra’ Kolodo, por encima, había padrinos de postín y lo que tenemos que hacer nosotros es indagar, indagar e indagar, hasta descubrir quien es el ‘Mister X’ de la trama.<br />Enredo que no fue excepcional o único, porque ya sabemos que el exministro Illa, primer secretario ahora del PSC, adjudicó 24 millones, también a dedo, a una empresa china que sirvió material sanitario defectuoso.<br />Sánchez ha puesto cara de merluzo ofendido cuando le han preguntado por el asunto, pero no cuela.<br />El presidente de Gobierno más mentiroso de nuestra Historia, el político que justificó abrazarse a proetarrras y golpistas en la imperiosa necesidad de limpiar la vida pública española, para sacar adelante la moción de censura contra Rajoy con la que se aupó a La Moncloa, el tipo que insulta a Isabel Díaz Ayuso lanzando infundios contra su hermano, tiene que dar la cara.<br />Y si no la da, a nosotros, como periodistas, como representantes del mal llamado Cuarto Poder, nos toca la ineludible obligación de rompérsela.