La disminución del consumo ha reducido la cantidad de residuos reciclables, afectando gravemente a los cartoneros que dependen de ellos para subsistir. Según el SEAMSE, la basura ha disminuido, dejando a muchos sin sustento. A pesar de las órdenes judiciales, el gobierno no distribuye alimentos en comedores. El precio del cartón ha caído drásticamente debido al aumento de importaciones, complicando aún más la situación económica de quienes trabajan en este sector.