Un nuevo informe revela que los consumidores argentinos se volvieron más selectivos al momento de comprar, priorizando precios bajos y marcas económicas. Según el estudio regional de Bain & Company, el 48% de los argentinos redujo el gasto en alimentos, el 38% en ropa y el 32% en salidas gastronómicas. La inflación y la pérdida de poder adquisitivo llevaron a una nueva estrategia de consumo basada en descuentos, mayoristas y ahorro en productos esenciales. Además, solo una minoría logra ahorrar sin dejar de consumir lo no esencial.