La sensación que se vive es que el presidente López Obrador está dejando de lado a su pueblo bueno y sabio, y que ya se dio cuenta que no puede gobernar sin el Estado Profundo, sin esa Mafia del Poder a la que tanto censuraba. Lo que todavía no se entiende es cómo se puede transitar hacia nuevos horizontes con los mismos actores que nos llevaron a donde hoy estamos
