En la clínica de esa especialidad del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, los médicos atienden todos los días hasta 25 casos; la mayoría de los pequeños con esa enfermedad continúa su vida de manera normal con medicamentos y vigilancia estricta, aunque hay algunos casos de recién nacidos que se complican y a la larga necesitan un trasplante de corazón. Gracias a que han mejorado los tratamientos, bajan los ingresos al hospital, por lo que menos de 5 por ciento de los enfermos llegan hasta la etapa para la sustitución de dicho órgano
