Tiberio se retira a Capri permitiendo así el dominio de su prefecto Sejano en Roma: este destierra a Agripina, a su hijo mayor Nerón y a su otro hijo Druso ("Cástor") lo detiene y mata de hambre, también se divorcia de su esposa y pide a Tiberio casarse con Livila. Tiberio se niega, pues el matrimonio elevaría en rango a Sejano, pero sugiere que podría casarse con la hija de Livila, Helena. Livila intenta envenenar a Helena. Antonia descubre cartas de su hija Livila a Sejano, implicando a ambos en todos los asesinatos y conspiraciones, y manda a Claudio a advertir a Tiberio. Este, aconsejado por Calígula, decide deponer a Sejano, quien es acusado contra el Senado y ejecutado junto a sus seguidores y su familia por Macro, aliado de Calígula. Claudio se salva de esta matanza por ser hijo de Antonia y termina divorciándose de su esposa. Mientras tanto, Antonia encierra en un cuarto a su propia hija Livila y dice que permanecerá allí hasta que muera de hambre.
