Al igual que en el resto del país, Nuevo León ha adoptado la piratería como una forma de vida, normalizándola aún y que es de carácter ilegal su comercialización. Una gran muestra de la población está inmersa en su tráfico, ya sea al ser vendedor o consumidor.<br /><br />Desde puestos ambulantes hasta locales establecidos al interior de plazas comerciales de renombre, la piratería ha logrado adentrarse en el mundo de las ventas a plena luz del día.
